El dominio del lápiz grafito sobre papel de Gabriela Pavan le sirve para delimitar su concepto del expresionismo, que aplica a pies, brazos y manos, de hombre y mujer, que adopta como símbolos, que expresan sus ideas sobre la libertad o el amor. Conceptualiza el símbolo de las extremidades para no tener que expresar a nivel figurativo los alcances de su acción, para evitar caer en la anécdota. De ahí que su pasión por el dibujo y el cuidado del detalle se ciña a las extremidades, que, por otra parte, son zonas del cuerpo que poseen un alto componente personal, demostrando carácter o bien formas escultóricas, pelos, vello, protuberancias, pequeños montículos que se superponen o una definición limpia. Es, en suma, la representación del universo humano. Así se puede constatar en obras como 'Frágil', donde la artista elucubra sobre la fragilidad de las relaciones humanas, con la carta y su sello de protagonistas, acompañadas de pies y manos. Pies de caminan en pos de la nada o manos que buscan entrelazarse.
Esto se ve también en la creación de lápiz grafito sobre papel titulada 'Rosa de amor', donde hay una simbología amorosa, pero no por ello menos expresiva, nutrida de rasgos fuertes, donde la rosa es el nexo y las extremidades los seres que se sumergen en los brazos de Venus. Pies y manos que surgen cual surtidor en mitad del asfalto de una gran ciudad en plena canícula de verano en 'Energía'.
El dibujo como disciplina, el tema como norte, la libertad de fondo y el expresionismo como concepto.
El dibujo es fundamental, porque la artista busca resaltar peculiaridades, zonas emblemáticas, aspectos estridentes, elementos naturales como el vello.
El tema está definido, porque es preciso, en una creación que se sustenta en la simbología, procurando que la temática esté muy clara y definida: la contundencia de las relaciones humanas y su lucha.
La libertad es la señora escondida en el laberinto del Minotauro. La señora que no es otra que la dama vestida de blanco con collar de platino que salta a caballo los obstáculos de la existencia y que anima a los seres para que realicen proezas extraordinarias.
Y el expresionismo, porque la creadora no concibe el esfuerzo sin sacrificio, y está claro que su visión de la realidad es dura, realista, por eso escoge pies que andan, que caminan, -'caminante se hace camino al andar'- y manos que con los gestos de sus dedos nos transportan hacia las dimensiones de la locura o de la cordura según el caso. La 'naturalidad' de las extremidades supone el alumbramiento de un nuevo concepto que revisa la simbología y que apunta hacia el asentamiento del neo-expresionismo de raíz figurativa.© Copyright 2004
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